CATA

CATA Y CUYAGUA, DE PASEO CON LOS CABALLOS

Artículo #31 de la serie:
GUSTAVO MIRABAL EN VENEZUELA

 

Saliendo a Cata y Cuyagua

Esta vez fue Gustavo quien prácticamente coordinó la salida para los hermosos pueblos de Cata y Cuyagua. Se levantó tempranito, cuaderno en mano, anotando el itinerario y haciéndose preguntas importantes. La Abuela Isabel Teresa y María Gabriela terminaron de recoger todo el equipaje y se montaron en el autobús que los llevaría con otras familias que viajaban para los pueblos de Cata y Cuyagua. Cuando iban por la carretera, se detuvieron un momento para contemplar la belleza de la bahía y sus aguas tranquilas.

-¡Qué rica debe ser esa playa Abuela. Mira cómo se ve de tranquila.

-Sí, María Gabriela. Se ve muy serena y es un sitio muy concurrido en temporadas vacacionales, lástima que todavía no hayamos aprendido a cuidar nuestros espacios naturales. Hace muchos años construyeron esos edificios que ves allí y que, de alguna forma, rompen con el espacio natural, que de por sí es armonioso.

-De verdad, Abuela. Me imagino que antes era mucho más bonito. Y por otra parte, la gente no debería botar basura en los alrededores de las playas. Todos deberíamos ser más cuidadosos -comentaba muy seriamente Gustavo.

 

Llegada a CATA

 

CATA
Bahía de CATA

En esta oportunidad llegaron directamente a la playa, donde todos pudieron disfrutar un rato de mucha alegría, compartiendo con los pobladores y con algunos de los pescadores de Cata que tejían su red en la orilla del mar. Se comieron un pescadito frito con tostones y ensalada, en un kiosco frente a la playa, y luego se fueron a darle una recorrida al pueblo, donde se encontraron con un señor que les contaba historias a los niños en la plaza del pueblo y, casualmente, les contaba una historia sobre su  experiencia como diablo danzante.

“Cuando yo dancé la primera vez, en la Hermandad de Diablos Danzantes, mi tío me dijo: esta noche duermes con tu mamá, porque ella es quien te cuida a ti, si ella no está contigo te puede pasar algo. Como a mí gustaba andar solo no le hice caso y dormí solo. De repente me muevo en la cama y siento a alguien al lado mío y cuando voy a ver era un hombre negrito, con un rabo largo, y entonces me asusté mucho y llamé a mi mamá, y cuando mi mamá llegó, el hombre desapareció y desde ese día, aunque ya estaba grandecito, yo duré como cuatro años durmiendo en el cuarto con mi mamá; ella en su cama con mi papá y yo al lado en un colchón”.

La Abuela Isabel Teresa y los muchachos se quedaron un buen rato escuchando historias sobre diablos y aparecidos en el pueblo de Cata. Por la nochecita, llegaron unos muchachos que cantan parrandas y fulías, para alegrarles más la vida a los visitantes y estuvieron cantando hasta tarde; María Gabriela y Gustavo no se querían ir a dormir. La Abuela Isabel Teresa casi tuvo que arrastrarlos para que se fueran a descansar.

 

Ahora a CUYAGUA

 

CUYAGUA
Playa de CUYAGUA

Al día siguiente llegaron a Cuyagua, un pueblito muy cercano de Cata, a quince minutos de camino. Como los anteriores, éste es otro lugar encantador, donde vive gente muy alegre y trabajadora. La mayoría de sus pobladores se dedica a la pesca y a la agricultura, especialmente al cultivo del cacao. La playa de  Cuyagua no es una bahía como la de Cata, es de oleaje muy fuerte, con muchas palmeras y cocoteros. Es conocida como una de las preferidas por los surfistas de nuestro país y de otros países.

 

Cuyagua

 

En esta ocasión nuestros compañeros de viaje no se bañaron en la playa, por causa del riesgo que representan los surfistas para los bañistas, había muchísimos en esta ocasión y surcaban las crestas de las olas a toda velocidad, lo prudente era abstenerse de bañarse por el momento, sólo dieron un paseo a caballo por sus alrededores…

La abuela Isabel Teresa preguntó: – ¿Ustedes se acuerdan  del señor llamado Simón que alquila Caballos a la orilla del mar en Chorní? Aquél que tiene los 3 hermosos corceles llamados Gurrufío, Veloz y Blanquito, pues imagínense que tiene un primo que hace exactamente lo mismo en la playa de Cuyagua ! El primo de Don Simón se llama Alejandro y tiene muchos más caballos, el no solo hace el paseo por la playa sino que cubre la ruta entre Cata y Cuyagua ¿Qué les parece?

 

Vamos a bañarnos al río

Grandioso Abuela – Contestó impresionado Gustavo, luego exhortó a todos a darse un baño al río.

Cuando se disponían a disfrutar la gran aventura de un buen chapuzón en el río Pozo de Arena… ¿adivinen qué? ¡Sorpresa! Gustavo y su amigo Nicasio se encontraron en el camino. Se dieron un gran abrazo y siguieron todos juntos, contándose lo que habían disfrutado y descubierto en el viaje.

-Vamos a jugar el Juego del Lorito -les dijo Nicasio.

-¿Cómo es ese juego?

-Ahh, ese juego es divertido y lo jugamos aquí y en otros pueblos de la costa. Mira, yo soy el lorito y los voy a perseguir a ustedes nadando o buceando. Al que yo alcance le doy por la cabeza y le canto como un lorito y la persona tiene que pagar una penitencia y después esa persona es el próximo lorito ¿entendieron?

-Bueno, pero ponemos penitencias difíciles. Si no, no tiene gracia. Claro. Vamos a jugar, pues…

Y pasaron un tiempo bien divertido, jugando “el lorito” y buscando tesoros en el río, hasta que llegó la hora de salirse del agua y volver al pueblo.

 

 

Las anécdotas del abuelo Nicasio

Se reunieron en la casa de Nicasio, quien se llama así en honor a su abuelo. Precisamente, escucharon algunas anécdotas sobre ese abuelo Nicasio. Mercedes, una de las señoras de la comunidad, les contó que Nicasio era un hombre muy generoso y le gustaba mucho la fiesta de San Juan. Él era quien construía los tambores cumacos y formó a varias generaciones en este oficio. Hoy en día lo recuerdan por su bondad y por su forma de bailar. Él danzaba con un encanto particular, tenía una forma muy especial de mover el cuello al ejecutar el golpe del tambor cumaco que él mismo construía, y una manera muy linda de cortejar a las mujeres en el baile. Algunas personas decían que se parecía a un pavo real.

Después la señora Mercedes y otros integrantes de la comunidad siguieron contando cuentos e historias sobre los Cantos de Sirena y los Cantos de Sangueo en honor a San Juan Bautista.

-Señora Mercedes ¿qué son los Cantos de Sirena? -preguntó María Gabriela.

-Son unos versos que nosotras le hacemos a San Juan como si estuviéramos hablando con él y se los cantamos frente a su altar. En la casa donde él está, el 31 de mayo, cuando se cierra la fiesta de la Cruz y comienza la entrada de mes de la fiesta de San Juan. También le cantamos versos de sirena, en su velorio, toda la noche del 23 de junio.

-¿Y los Cantos de Sangueo? -inquirió Gustavo.

 

Saltar de alegría

-Dicen algunas personas que la palabra sangueo proviene del Congo, de África, y quiere decir saltar de alegría, baile. El toque de Sangueo es una expresión característica de toda la costa del Estado Aragua. Esta manifestación se realiza por las calles, el día 24 de junio en la celebración de San Juan.

La señora Mercedes, que de paso tiene una voz preciosa y es maestra, respondiendo a la solicitud de la concurrencia reunida, les cantó unos versos de un Canto de Sangueo:

 

Ave María Juan

Ave María

Loeé loeá

Mira las horas que son

Y no aparece San Juan

Ave María Juan

Ave María

Pajarillos de siete colores

Que cantan alegres al amanecer

Ave María Juan

Ave María

 

CATA Y CUYAGUA: DOS PUEBLOS UNIDOS POR LA TRADICIÓN

Nos contaron que…

Los pueblos de Cata y Cuyagua sustentan su economía en dos áreas fundamentales: la pesca artesanal y la agricultura, particularmente en el cultivo del cacao. El bosque cacaotero de estas poblaciones, alcanza más de 150 hectáreas y su cultivo requiere de varios pasos como: recolección de los frutos, apilonado de los mismos en sitios específicos, extracción y transporte de la semilla.

Estos pueblos costeros han sido cuna de cantantes y músicos populares, como lo son algunos integrantes del grupo Un Solo Pueblo, entre los cuales podemos recordar a Francisco Pacheco. Este grupo popularizó parrandas como María Paleta, Cuyagua, Córrela, La Matica, cuyas letras aluden a experiencias de la vida cotidiana de estos pueblos de la costa aragüeña. En la actualidad, surgen nuevos grupos, nuevas generaciones que cultivan el canto popular y las tradiciones de estos pueblos.

Cata y Cuyagua comparten tradiciones y costumbres como la fiesta de San Juan, la conmemoración del Día de Corpus Christi y los Diablos Danzantes, la fiesta de la Virgen del Carmen, las parrandas navideñas. También, los platos típicos: el jurel preparado, la jalea de mango, las conservas de coco con papelón, entre otros ricos manjares. Y, además, un grupo de anécdotas y leyendas en torno a la vida cotidiana  y los personajes de cada una de las comunidades.

Fuentes:

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Bah%C3%ADa_de_Cata

Gustavo Mirabal

 

 

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