BOCONÓ “EL JARDÍN DE VENEZUELA” Y UN POCO MÁS…

Artículo #39  de la serie:

Gustavo Mirabal en Venezuela

 

Después de un viaje  con mucha velocidad

 

  • ¡Por fin Abuela! Ya llegamos a Boconó, dijo Gustavo muy contento, cuando llegaron a “El Jardín de Venezuela”, llamado así por el libertador Simón Bolívar en el año 1913, impactado por sus bellezas naturales.
  • Sí hijo, qué bueno que llegamos sanos y salvos dijo la abuela Isabel Teresa
  • Abuela, el chofer venía corriendo mucho y yo no podía ver los arbolitos barbudos. El nos decía muchas cosas bonitas sobre el paisaje, pero venía muy rápido, decía María Gabriela.
  • De verdad. Tienes razón. Los choferes deberían ser más conscientes en las carreteras; por mucho que las conozcan, hay que ser prudentes al manejar, sobre todo, cuando se tiene la responsabilidad de trasladar a otras personas.

Ya  habían llegado a Boconó y eso era lo más importante.

 

  • Pero abuela Isabel Teresa, lo importante es que ya estamos aquí y vamos a disfrutar, replicó Gustavo enérgicamente.
  • ¡Ay está bien, muchachito mandón! Respondió María Gabriela.
  • Bueno María Gabriela, Gustavo, no empiecen…les dijo Isabel Teresa, mientras divisaba a María Auxiliadora, una joven muy linda y sencilla de una de las empresas de turismo del estado Trujillo, quien sería su anfitriona en el recorrido que iban a realizar.
  • Hola Isabel Teresa. Estos chicos deben ser, María Gabriela y Gustavo.

Llegó el momento de buscar posada

 

Se saludaron  y se fueron con María Auxiliadora hasta su casa, donde los esperaban Custodio y Magdalena, los padres de María Auxiliadora, para darles la bienvenida. Después de hospedarse, salieron con su anfitriona a recorrer algunos lugares importantes  de Boconó.

En el Museo Trapiche de Los Clavo.

 

María Gabriela, Gustavo y la abuela Isabel teresa,  estaban fascinados viendo el museo, donde se combinan en la belleza natural: árboles de distintas especies y tamaños, orquídeas de las más variadas  que se puedan imaginar y a éstos se suman los espacios humanos, donde la creatividad de la comunidad, se luce en una participación entusiasta, en el desarrollo de diferentes talleres de formación en variadas expresiones del arte popular, de la música, de las artes escénicas, del desarrollo ambiental, entre otros.

María Gabriela y Gustavo participan en los talleres de arte popular

 

  • Gustavo, María Gabriela, fíjense, cuántos niños y niñas participan en esos talleres para la elaboración de títeres y de juguetes de madera -, les comentó María Auxiliadora su amable anfitriona.
  • Es cierto María Auxiliadora, qué lindos se ven los niños elaborando sus títeres, con la ayuda de las maestras. ¿Será que yo puedo meterme allí? comentó María Gabriela, con muchas ganas de incorporarse a la actividad.
  • ¡Claro María Gabriela! ¿De verdad quieres participar?… Ellos a penas están comenzando el taller.

 

  • ¿Y yo también puedo? preguntó Gustavo, también muy entusiasmado.
  • ¡Claro que sí!, les respondió María Auxiliadora, quien hizo los trámites formales para que ambos se incorporaran a los talleres. María Gabriela se incorporó al taller de títeres y Gustavo, al de elaboración de juguetes de madera.

Un artista que hace esculturas  de papel

Y mientras los niños participaban en el taller, la abuela Isabel teresa y María Auxiliadora, continuaron su recorrido por todo el museo, disfrutando sus espacios.

Estuvieron en las áreas de tejidos donde pudieron ver los telares. Después visitaron la biblioteca y las diferentes salas de exposiciones, donde se encuentran obras de diferentes artistas populares que tallan la madera, esculpen en piedra, así como obras pictóricas y trabajos en papel, hechos en grandes formatos, como la figura de El Peregrino, modelado en papel, por el artista Manuel Arjona.

El producto de sus trabajos en el taller.

 

María Gabriela y María Auxiliadora estaban entretenidas, conversando y tomándose un cafecito, cuando llegaron María Gabriela y Gustavo muy contentos, cada uno con el producto del trabajo realizado en el taller; Sofía elaboró una rana con una cara muy graciosa y Juan José elaboró la figura de un caballo en un pequeño rompe cabeza. Ambos estaban felices por la experiencia vivida. Finalmente, los cuatro terminaron de hacer el recorrido por el museo y conocieron las áreas temáticas que se desarrollan  en el mismo.

Después se dirigieron a recorrer el centro del pueblo; fueron a la Plaza Bolívar y a la catedral. Luego se tomaron unas ricas malteadas y regresaron a la casa para descansar.

 

Conociendo la artesanía y el sabor de la comida trujillana

 

Al día siguiente se levantaron muy temprano y después de desayunar salieron a conocer el Paseo Artesanal de Boconó, donde se encontraron con un grupo de artistas populares organizados en pequeñas cooperativas y exponen y venden sus obras  en este lugar,  por cierto, muy vistoso y colorido y donde además se pueden probar algunos platos y dulces propios de la cocina trujillana, tales como: las hallaquitas de caraotas, las sopas de arvejas guisadas, la pizca andina, los dulces de toronjas abrillantadas, el dulce de leche, entre otros.

 

Una artesana para recordar

 

Conocieron a la señora Serafina Mejías; artesana que se dedica a trabajar el barro y quien les contó su historia, les dijo cómo aprendió a amasar el barro desde muy niña y cómo a través de este recurso consiguió una alternativa para salir adelante en la vida.

La señora Serafina ha ganado varios concursos de arte popular en el Ateneo de Boconó. Ella es una mujer muy dulce y muy sencilla, que además se dedica a formar nuevas generaciones en el arte de trabajar el barro. Ha formado también a sus hijos y ellos están encaminados en este arte.

La señora Serafina también les habló de los momoyes, los duendes que protegen las aguas, les dijo que “son buenos, pero hay que cumplirle las promesas que se les hacen…” Les contó varias historias. La abuela Isabel teresa le compró algunas figuras y unas tazas de barro para hacer unos regalitos. Ella los despidió cariñosamente y quedaron en verse muy pronto.

 

En una laguna de ensueño

 

Al día siguiente, María Gabriela, la abuela Isabel teresa y Gustavo, guiados por María Auxiliadora, disfrutaron de un paseo espectacular en la Laguna de Los Cedros. Allí tuvieron un encuentro mágico con la naturaleza, sintiéndose muy cerca de las nubes, encontrándose con la intensidad del verde y con  sus montañas azuladas, con la claridad y luminosidad de las aguas misteriosas de la laguna.

Pasaron  ratos en silencio, escuchando sólo el canto de las aves, escuchándose a si mismos, en su fluir interior, en completa armonía con la geografía de aquel maravilloso lugar.

 

  • Isabel Teresa, Muchachos, cómo me gustaría que se quedaran más tiempo para llevarlos a otros lugares -, les comentó María Auxiliadora cuando regresaban.
  • A mí también me gustaría quedarme más tiempo, respondió Gustavo, suspirando y mirando a  María Auxiliadora con cierta picardía.

Gustavo y su primera ilusión amorosa

María Gabriela se dio cuenta enseguida del gesto de Gustavo y le dijo en voz baja a la abuela Isabel teresa, en tono de canción:

  • ¡Gustavo está enamorado. Gustavo está enamorado!
  • ¿Qué andas diciendo María Gabriela? No fastidies, replicó Gustavo un poco molesto y ruborizado.
  • No le hagas caso Gustavo, ya tú sabes cómo es María Gabriela de ocurrente… comentó Isabel Teresa, guiñándole uno ojo a María Auxiliadora.

Llegó la hora de despedirse. La abuela Isabel Teresa le regaló un momoy a María Auxiliadora, en un gesto de agradecimiento por sus atenciones y le deseó mucha suerte. Se dieron los respectivos abrazos y besos de despedida y Gustavo se alejó suspirando y un poco nostálgico.

María gabriela escribe su diario

“Querido Diario. Tanto tiempo sin vernos… sin escribirte. ¿Sabes una cosa?… Me estoy divirtiendo de lo lindo…. Aquí en Boconó fuimos a un Museo, donde Juan José y yo participamos en unos talleres, yo hice una ranita que es un títere y Gustavo hizo un caballo y un rompecabezas de madera. En el paseo artesanal conocí a la señora Serafina, una artesana muy linda que nos contó que cuando era una niña como yo, ya hacía sus jugueticos de barro. La señora Serafina se parece a la abuela Isabel Teresa. Nos hablaron mucho de los pastores de San Miguel, me gustaría poder venir en enero, cuando ellos hacen sus fiestas, también para ver la bajada de los Reyes Magos. Bueno Querido Diario, hasta mañana… Ahhhh! Se me olvidaba decirte que creo que Gustavo está enamorado…. Bueno ahora sí, chauuuu. Tengo mucho sueño”

REFERENCIAS  BIBLIOGRÁFICAS

http://www.gustavomirabal.es/gustavo-mirabal/el-verdadero-gustavo-mirabal-castro/

http://www.gustavomirabal.es/uncategorized/gustavo-mirabal-en-el-mundo-ecuestre/

https://www.gustavomirabal.es/equitacion/el-hipismo-en-venezuela-tiene-nombres/ 

http://gustavomirabal.com/

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