Los gatos en la cultura egipcia – Gustavo Mirabal

Muchas personas  que aman a lo gatos se detienen en averiguar  sobre  ellos y poello hoy nos dedicaremos a recordar la importancia de Los gatos en la cultura egipcia.

Quieren saber de dónde vienen, su historia, sus antecedente; quieren conocer  sobre los significados  que  se les atribuyen y por supuesto queirn saber  qué significan en las  mitodlogías  de diferentes  culturas.

Hoy nos detendremos  en su significado en un espacio milenario en el mundo del Oriente.

Los gatos  en la cultura egipcia 

En la cultura  egipcia nos encontramos con muchos prodigios.

Aquí tuvo lugar el origen de la experiencia milenaria de contar cuentos, esto lo hacían los hijos  del arquitecto de las  pirámides, quienes lo acompañaban y llenaban de vida y de fantasía, la extraordinaria faena  de la creación de las pirámides.

Bastet, la diosa  de los gatos  en la mitología griega

Los egipcios veían a los dioses no como meros espíritus, sino como entidades inteligentes, capaces de encarnar en cualquier ser u objeto.

Una copa de cristal decorada con la imagen de la diosa con cabeza de pantera Mafdet, fechada alrededor del año 3100 a.C., es la forma de deidad más antigua representada en Egipto.

Bastet, la diosa con cabeza de gato, originalmente se pintaba como un león protector y belicoso. Su imagen con el tiempo se fue modificando para asociarla con los gatos domésticos, benévolos y a la vez salvajes.

 

Por otra parte, un universo maravilloso vinculado con la vida y la muerte, esta presente  en su cultura y el mundo de los felinos tiene singular importancia. El gato era lo uno de los muchos animales hermosos cuyos atributos se veneraban en el Antiguo Egipto.

El gato representaba protección

Se le relacionaba sobre todo con la protección. Inicialmente era una encarnación del dios Ra como matador de la serpiente Apofis, pero alcanzó el sumum de su influencia cuando se lo consideró encarnación de la diosa Bastet.

 

Especies  de gatos  del antiguo Egipto

Se conocen tres especies del género Felis que vivieron en el Antiguo Egipto.

El gato salvaje de África o gato del desierto (Felis silvestris libyca) es la especie más extendida.

Es endémica, se la encuentra en todas partes salvo en el Sahara y la selva tropical. Su tamaño varía de 50 a 75 cm. y su peso de 3 a 7 kg.

Los gatos en la cultura egipcia  , han sido estudiados por especialistas y han descubierto que  esta especie iene una morfología comparable a la de los abisinios actuales; los grupos que viven en la selva poseen un pelaje oscuro, los que viven en el desierto, más claro. Animal preferentemente nocturno, caza al crepúsculo o por la noche.

En el día se resguarda del calor en madrigueras o árboles.

El gato de los pantanos o chaus (Felis chaus) vive en zonas húmedas (se extiende hasta Asia). Es más grande que un gato salvaje, pero de patas cortas; mide de 60 a 75 cm. y pesa entre 10 y 15 kg. Tiene hocico largo y fino, orejas rematadas en pinceles negros y cola anillada. El pelaje es marrón oscuro o rojizo, con rayas negras en las patas delanteras.

Los gatos, los dioses y las diosas

Los gatos, como encarnación de la diosa Bastet, eran momificados. El respeto que recibían tras la muerte refleja el que inspiraban en vida. El historiador griego Heródoto escribió que los egipcios se ubicaban en torno a los incendios para asegurarse de que ningún gato se fuera a quemar.

La diosa Bastet

Guardaban luto por la muerte de un gato

A la muerte de un gato, escribió, la familia estaba de luto y se afeitaba las cejas en señal de tristeza.

Se han encontrado millares  de momias  de gatos y esto permite pensar que era el animal más preciado en el antiguo Egipto.

 

Los millares de momias de gato encontradas en cementerios para gatos nos hacen pensar que era el animal el más popular del Antiguo Egipto. En el siglo XlX los Ingleses importaron a su país unas 300.000 para reducirlas a polvo y hacer abono.

Sin embargo, el gran número de momias de gatos encontradas puede explicarse también por su tamaño pequeño (se entierra más fácilmente un gato que un toro). En los palacios, el gato era el animal doméstico por excelencia, criado en la abundancia.

La tradición quería que sus amos se afeitaran las cejas en señal de respeto cuando el gato desaparecía y que guardaran un duelo de setenta días durante el período de su momificación.

El gato a veces acompañaba a su amo al más allá bajo forma de estatuilla o esculpido en las sepulturas.

Asimismo se encuentran gatos representados en numerosos jarrones, joyas y vajilla, así como en las pinturas, sobre todo bajo los asientos de las mujeres, como símbolo protector.

El gato era un animal sagrado

Al parecer cada templo poseía sus propios gatos. De ellos se encargaba el « guardián de los gatos », cargo importante y hereditario. El gato, como otros animales sagrados, tenía un estatus particular en la sociedad egipcia. Así, estaba prohibido matar o incluso maltratar a un gato, y los infractores se arriesgaban a penas muy severas que podían llegar a la muerte — pena seguramente proporcional a la importancia del gato en cuestión.

En otras y numerosas culturas  del mundo, los animales son considerados  sagrados y respetados y se hacen rituales para despedirlos y ayudarlos  apasar  a otro plano

Referencias Bibliográficas

https://gustavomirabal.ae/
https://gustavomirabal.ch/
https://www.pinterest.es/pin/642114859350359734/
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