domingo de resurrección

Domingo de resurrección el día más importante de la Fe Cristiana

Domingo de resurrección

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El domingo de resurrección no es un domingo cualquiera, es el día en el que los cristianos celebran que Jesús, el Hijo de Dios, resucitó.

Acto que da cumplimiento a las profecías que hablaban acerca de que Dios enviaría un Salvador para perdonar a la humanidad y reconciliarse con ella.

La muerte y resurrección de Jesús es el milagro más grande y la muestra de amor más sincera. Por lo que, para los cristianos este hecho representa un nuevo nacimiento, una nueva forma de acercarse a Dios.

El cristianismo no se puede definir como una religión sino como una relación. Quienes creen en Cristo como el Hijo de Dios, tratan de vivir conforme a lo que éste estableció en la Biblia, su Palabra.

Jesús pagó en la cruz del calvario por todos los pecados del hombre y le abrió el camino para que se acerque confiadamente al Padre.

Anteriormente, sólo los sacerdotes eran los que podían acudir al lugar santísimo, una parte especial del templo en la que podían hablar con Dios.

Por eso, es que, tras la muerte de Jesús, el velo del templo que cubría aquella zona se destruyó, dando paso a una nueva etapa en la que para hablar con Dios no se necesita intermediarios.

El domingo de resurrección se celebra el regalo de la vida eterna

Una de las cosas que Jesús dijo a sus discípulos es que su muerte era la paga por los pecados, pero también simboliza el regalo de la vida eterna.

Una vida que, si se cumplen los mandamientos bíblicos, al morir la persona se encontrará con Dios y pasará la eternidad con Él en su Reino, donde hay morada para sí.

Lugar donde no hay enfermedad, dolor, angustia, etc.

Mientras que, si la persona vive de acuerdo a sus deseos carnales y no busca a Dios, su morada eterna será en un lugar de tormento, en el que hay llanto y crujir de dientes.

La muerte de Jesús es en sí el regalo de la vida nueva, una segunda oportunidad para la humanidad.

La base de la fe cristiana es la muerte y resurrección de Jesucristo.  Puesto que tras resucitar, al tercer día, Jesús derrotó a las tinieblas y Dios le da toda autoridad en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

Es por ello, que de acuerdo a Romanos 14:11 toda la humanidad se postrará ante Jesús:

“Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,
Y toda lengua confesará a Dios”.

Filipenses 2:9-11 también confirma esto:

“9. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10. para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11. y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

¿Quién es Jesús y por qué la gente lo sigue y le adora?

Jesús no era un filósofo ni un conferencista, Jesús es el Hijo de Dios, una promesa profetizada muchos años atrás.

Su misión en la tierra fue demostrar a la humanidad que sí se puede vivir sanamente.

Que es posible amar y perdonar, incluso a quienes nos hieren, que se puede vivir sin mentir, que hasta los más perversos tienen oportunidad si se arrepienten.

Las enseñanzas de Jesús no se basan en teorías, sino en una infinita práctica que nos lleva a morir al yo.

A rendirnos para que Él haga lo que no podemos hacer.

Y sobre todo, la gente lo sigue y le adora porque Dios es un Padre amoroso que protege, provee y da al alma lo que ningún placer puede darle: Paz.

Enseñanzas de Jesús

Cuando Jesús enseñaba, los sacerdotes de la época se sentían “amenazados”, Él no hablaba como ellos, ni enseñaba como ellos.

Los eruditos de entonces decían tener la verdad, basados en la Ley de Moisés, la cual el propio Dios le dictó cuando éste subió a un monte (Dios le da los 10 mandamientos).

Sin embargo, su manera de enseñar se basaba en juzgar, sentenciar y castigar. – De hecho, eso fue lo que hicieron con Jesús-.

Mientras que, la forma en la que Jesús enseñaba tenía que ver con el amor, el perdón, el renunciar a aquello que hace daño tanto en lo físico como en lo emocional y espiritual.

Por eso, es que el cristianismo no es una religión sino una relación de amor con Dios en la que todo creyente procura llevar una vida conforme a los mandatos que el Señor le dio a Moisés.

Jesús le dijo a los fariseos: “No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir”. Este versículo se encuentra en el evangelio de Mateo, capítulo 5, versículo 17.

La Semana Santa no existiría si Jesús no hubiese cumplido su misión

Aunque existen otros dioses según la mitología griega, entre otras corrientes filosóficas, ninguno de ellos hizo un sacrificio tan grande por la humanidad como el que hizo Jesús.

Ninguno dio su vida para libertarnos del pecado.

Jesús fue colocado en el vientre de una joven mujer, que aún no conocía hombre, para venir al mundo como uno más de entre los humanos.

Él sintió la alegría y la tristeza, el amor y la traición. Fue tentado. Humillado, golpeado, herido, maltratado…

Pero nada de eso lo detuvo y llevó a cabo el plan del Padre: Demostrar al hombre que sí es posible vivir conforme a los mandamientos.

Ese ejemplo de amor y entrega lo hizo el Hijo de Dios, viviendo en un cuerpo humano, el cual es tentado, siente y padece muchas cosas.

Sin embargo, Jesús pudo soportar la calumnia y el oprobio por amor a una humanidad que luego de alabarlo lo desechó.

La Semana Santa es un recordatorio de ese amor, tal entrega y sacrificio.

Sin la muerte y resurrección de Jesús no existiría la Semana Santa. Un tiempo que en la actualidad la gente lo aprovecha para asistir a retiros espirituales, reflexionar o hacer las paces consigo mismo o los demás.

Jesús dividió la historia del hombre en un antes y un después

El legado de Jesús es tal, que en todos los países se conoce su historia.

Su paso por la tierra hizo hablar del ser humano en un antes y después de su venida.

El domingo de resurrección es una señal que sirve para recordarle al mundo entero que hay un Salvador.

Y ese Salvador no lleva capa, una espada o un carruaje, por el contrario, está revestido de sabiduría, perdón, amor y gozo.

Por tanto, todo aquel que en Él cree no se perderá, sino que tendrá vida eterna. Evangelio de Juan 3:15.

Un tiempo para reflexionar en este domingo de resurrección

La Semana Santa es la forma en como se le recuerda a las nuevas generaciones que Dios fue capaz de enviar a su propio Hijo para salvar a su Creación.

Que tal manera amó al mundo que nos mostró su amor dándonos lo más preciado que tenía.

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