De Punta de Piedras  al tirano y así pasearemos por toda la isla más bonita del mundo, la iosala de Margarita.

Artículo # 85 de la serie

Gustavo Mirabal en Venezuela

Recordando la infancia

Cuando llegamos a Punta  de Piedras fue invitable recordar  nuestros viajes de adolescencia, cuando íbamos  con nuestros padres para la Isla de Margarita y apenas  salíamos del ferry, nos encontrábamos  con un montón de nuchchitos  que lanzaban monedas  al agua y nos decían “le cuento la hostoria”.

“Mire señor que yo le cuento la historia” y nos contaban algunos episodios de la historia de la isla y luego se lanzaban al agua y  buscaban las monedas que ellos previamente habían lanzado.

La expeeriencia de Punta de Piedras al tirano, en cierta forma nos marcó la vida.

y Al fondo se oye cantar en la radio:

Enclavada frente al mar,

frente al mar de Margarita,

mar de la Virgen del Valle,

mar de la Virgen Bonita.

Está la costa oriental

que es  crepúsculo de auroras,

dibujada por las sombras

que bañan a Porlamar…

 

—Ya estamos llegando a Margarita -dijo la abuela Isabel Teresa-, lo que se ve ahí debe ser Punta de Piedras, donde atracan los barcos, que es zona árida y de muelles.

Ellos van para la casa de los Marcano

Pero nosotros vamos para El Tirano o Puerto Fermín, como también le dicen. Allí es donde viven nuestros amigos, los Marcano, quienes nos darán posada.

-Pero, ¿cómo haremos para llegar hasta allá? -dijo María Gabriela.

-¡No se preocupen!, el señor Marcano vendrá a buscarnos -agregó la abuela Osabel teresa -. Además, por si acaso, él me explicó cómo ir a El Tirano: que está en la ruta de “Sol y Playas” de Margarita, por la vía de Playa El Agua.

También me dijo que hay unos autobuses que se toman aquí, en Punta de Piedras y te llevan hasta la Plaza Bolívar de Porlamar. Allí se toma otro que te lleva a El Tirano.

—Miren, ése que está allá, con sombrero de moriche y guayabera beige, ése debe ser Marcano. Él me dijo que se iba a vestir así.

El señor Marcano es taxista

Marcano trabaja como taxista, tiene un carro grande, viejo, pero bien cuidado. En cuanto salieron de Punta de Piedras, muy atento, les fue explicando el trayecto.

Primero, tomaron la avenida Juan Bautista Arismendi. Por cierto que Gustavo y María gabriela se sorprendieron mucho por la amplitud de la vía, con dos canales de circulación, separada por isletas con árboles y arbustos tropicales, palmas, chaguaramos y trinitarias.

Una autopista moderna

Les pareció muy moderna, bien señalizada, pensada en función de los turistas, que necesitan de esa información para orientarse fácilmente.

Además tiene servicios de gasolina, comestibles y sanitarios en diferentes tramos del trayecto para resolver cualquier emergencia.

Recorriendo las urbanizaciones

Fueron pasando pequeñas urbanizaciones y poblados y Marcano seguía explicando:

—A la derecha, Las Casitas, El Águila, Las Marvales, Las Giles, Las Guevara, tomando el cruce de la derecha se va para el aeropuerto Internacional Santiago Mariño y para El Yaque, famosa internacionalmente por sus playas tranquilas y viento fuerte, buenas para la práctica del Windsurf y Kitesurf.

El señor que nos llevó de Punta de Piedras al Tirano se conoce la isla como a la palma de su mano

Allí el Ministerio de Turismo está desarrollando un proyecto turístico -les seguía diciendo Marcano.

Siguieron por donde venían, por la avenida Arismendi, pasaron La Cruz de Pastel, Las Marites, Macho Muerto.

A la izquierda, el Mercado de Conejeros, famoso por las ventas de ropa y por su gastronomía neo-espartana, donde se come todo fresco, sabroso y barato: empanadas de cazón, carite, sierra, camarones, langostinos.

Esta Isla es una mezcla de belleza con sabiduría

Luego, empalmaron con la José Asunción Rodríguez y el distribuidor Conejeros, vía a La Asunción, a través de una amplia autopista.

Atrás quedó El Valle del Espíritu Santo e Iglesia del mismo nombre, recinto de la Virgen del Valle, patrona del Sur-Oriente del país.

Alcanzaron la parte más nueva de la autopista Rafael Tovar y, al entrar, Gustavo, María Gabriela y la abuela Isabel teresa se sorprendieron con el verdor e imponencia de las montañas del Parque Nacional Serranías de El Copey.

Entre siembras y palmares y playas

Siguieron por la avenida 31 de Julio, pasaron Guatamare, Atamo Sur. A La Asunción la dejaron de lado y se adentraron en el municipio Antolín del Campo, el más fértil y verde de la isla, famoso por sus siembras de ají, tomate, melón y patillas. A la derecha divisaron Cocheima, Salamanca, El Churuare, Las Fuentes, El Salado. La Plaza e Iglesia de Paraguachí, con sus casas sencillas, que quedan hacia adentro. Después El Cardón, Loma de Guerra y luego El Tirano, pueblo pequeño, de montaña y mar, donde todavía se pueden encontrar pescadores que todas las mañanas salen con sus redes y atarrayas a sus faenas del día.

!Llegamos al Tirano!

—Ya llegamos -dijo Marcano, mientras Gustavo y María gabriela gritaban y saltaban de alegría y la abuela Isabel Teresa los aplacaba.

A pesar del cansancio por el recorrido, todos estaban muy contentos y la abuela estaba muy agradecida por el recorrido desde Punta de Piedras hasta El tirano Y además recordó también el paseo a Mochima y se lo comentó a los muchchos.

Origen del nombre de esta población

—¡El Tiraaano! ¿Por qué se llama esto así? —preguntó María Gabriela, llena de curiosidad.

—Así les decían a los traidores en tiempos de la Conquista, y este pueblo debe su nombre a Lope de Aguirre, quien llegó a Margarita por el 1561, con unos doscientos hombres, los Marañones, tan sanguinarios como él.

El día de su llegada sonaron las campanas de la Iglesia de Paraguachí, avisando que llegaba un barco, no se sabía de qué, si de españoles o de piratas, sólo que las banderas negras hicieron sospechar.

Apenas llegaron demostraron sus malas intenciones: mataron a unos 50 hombres, al cura y al gobernador; a las mujeres y a los niños los encerraron en la iglesia, a los maridos los torturaron y mataron. Algunos se salvaron porque huyeron por Guayamurí y llegaron a La Asunción.

—Eso fue en Paraguachí, cerca de donde pasamos hoy –les recordó Marcano-. Aguirre envió al Rey de España, Felipe II, lo que Bolívar llamó la primera declaración de independencia de las Américas.

—En verdad Aguirre era un hombre que no se entendía. Hacía cosas que lo dejan a uno abismado. No sólo porque se alzó contra el Rey, sino también porque trataba por igual a negros, indígenas, isleños o vascos ¡Eso me parecía bueno de él! ¡Eso no era así en la época!

—¿Y cómo murió? –le preguntó Gustavo, muy interesado en conocer el final.

—Bueno, de Margarita pasó a Barquisimeto, haciendo desastres por pueblos y caminos. Cuando entendió que estaba perdido mató a su hija, a quien él adoraba, para que no quedara sola en el mundo y ningún malvado la insultara, ni la maltratara por ser la hija del tirano Aguirre. Murió de dos disparos, según parece, de sus mismos Marañones. Luego de muerto, su cuerpo fue echado a los perros. Y por eso, debido a la falta de sepultura, dicen que su alma sigue en pena, por ahí…pero los detalles ya se los contarán en otro momento.

—Esto es lo que se dice de Aguirre —concluyó Marcano.

La conjunción entre la tierra y el mar

Esa tarde fueron al pueblo. A la mañana siguiente bien temprano a la playa y bahía de El Tirano, donde contemplaron esa inigualable conjunción de mar y montañas y el verdor del Cerro Guayamurí, también conocido como “Cerro de los Cuatro Frentes”, que a Gustavo y a María Gabriela les pareció imponente, por su forma cónica, como de volcán. Los sorprendió además la cantidad de peñeros multicolores que yacían apostados en la orilla de la playa.

Viendo a los pescador en plena faena

Y como llegaron bien temprano, no sólo disfrutaron de un día de playa, sino que pudieron ver a los pescadores en plena faena, echando sus barcos al mar, zumbando sus redes.

Pegando los consabidos gritos de mando “¡Daleeee Plomo! ¡Daleee Plomooo!” y la red iba al agua. Como a la una de la tarde, cuando los pescadores estuvieron de regreso, Gustavo, María Gabriela y la abuela Isabel Teresa echaron una mano recogiendo las redes, al grito de “¡Levantaaaa…Levantaaa…!” y hasta compraron pescado recién sacado del mar.

Uno de los pescadores, que había practicado la pesca artesanal por muchos años y que formaba parte de la Asociación de Pescadores y participaba en el proyecto de construcción del “Centro Pesquero Artesanal”, del Ministerio del Turismo, con orgullo les explicó lo que habían visto, es decir, la importancia de la Pesca artesanal.

Pescadores en la Isla de Margarita

Gustavo y María Gabriela escriben y escriben…

Gustavo y María Gabriela, cada uno por su lado se dedicaron a escribir, uno sus notas  de viaje y la otra se centró en su diario, hablandoo de las emociones del paseo desde Punta de Piedras al Tirano.

Organizó  Gustavo unas cuantas notas, recordando todos los sitios recorridos y haciendo planes por si regresaba algún día  a estos lugares de la Isla de Margarita.

María Gabriela recordaba las cosa que le contaba la abuela Isabel Teresa  sobre sus recuerdos  de infancia y comentaba con alegría  cómo se sorprendió al llegar a Punta de Piedras en el ferry

María Gabriela lleva en sus venas, sangre de escritora y de poeta.

Escribió e hizo unos cuantos dibujos y no para de escribir. Esto forma parte de su esencia

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

https://gustavomirabal.ae/
https://gustavomirabal.ch/
https://www.pinterest.es/pin/642114859350359734/
https://www.pinterest.com/gustavomirabalcastro/
https://www.facebook.com/492119137931001/posts/545764639233117/
https://www.wattpad.com/story/129398546-g-c-farm-gustavo-mirabal-castro-en-venezuela
https://gustavomirabalcastro.online/
https://gustavomirabalcastro2.wordpress.com/acerca-de/

 

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