La horrible historia de Gustavo Mirabal 

La horrible historia de Gustavo Mirabal el empresario capaz de superar la adversidad

La horrible historia de Gustavo Mirabal

La horrible historia de Gustavo Mirabal 

El nombre de Gustavo Mirabal vuelve a salir a la luz luego que se difundiera su trabajo como asesor financiero en la ciudad de Dubái, Emiratos Árabes Unidos.

Este caraqueño tiene en su haber una gran experiencia en el mundo de las finanzas, es abogado de profesión y jinete profesional, actualmente retirado.

Por ahora, está enfocado en su labor como asesor en el materia financiera a personas jurídicas así como naturales desde este Emirato.

Más gracias a su encomiable trabajo, tuvo que dejar su residencia en Madrid, España, el año pasado, a fin de abrir una oficina que permtiera estar más cerca del área donde sus clientes quieren o ya han invertido.

La horrible historia de Gustavo Mirabal, detrás de su éxito

¿Quién es Gustavo Adolfo Mirabal?

Muchos conocen a Gustavo Mirabel como empresario ligado al entrenamiento ecuestre. Otros lo ven como el abogado de una importante firma venezolana.

En el papel, Gustavo Mirabel es un empresario venezolano, ex propietario del centro de entrenamiento ecuestre G&C Farm, ubicado en Florida, y extendido en 2015 hacia España. También fue presidente de Farm G&C Inc., y gerente de la empresa Wellington Property Holding LLC.

Pero hoy vamos a conocer la horrible historia de Gustavo Mirabal detrás de ese éxito que muchos aplauden y otros cuestionan.

En cualquier lugar, el reconocimiento es el resultado de una loable labor en función de aglo.

En el caso de este venezolano se trata de una gran carrera en el mundo equino, la cual combinó con su habilidad para gerenciar y llevar adelante la creación de su granja.

Lo que nadie se imagina es la horrible historia detrás del éxito en dicho establecimiento, que actualmente no funciona porque Mirabal está dedicado al mundo financiero.

Desafió a la adversidad – la horrible historia de Gustavo Mirabal

Muchos hablan sobre su éxito en el mundo ecuestre y se preguntan cómo ha llegado tan lejos, pues bien, Gustavo Mirabal luchó contra a inseguridad de todos aquellos que no creyeron en su firmeza para hacer realidad el sueño de tener su propia granja.

No es sencillo emprender en un país que no es el propio y sobre todo en un ramo donde pareciera que no hay espacio para otro, como es el ecuestre.

El mundo del deporte a caballo es muy competido dentro de sí y, no todos los jinetes pueden comprar un caballo y poco a poco montar su propio establo o una granja visionaria como lo hizo el abogado caraqueño.

En ese entonces, hasta otros venezolanos le decían que era imposible abrir un espacio para entrenar caballos e impulsar a los jinetes.

Sin embargo, esta es la horrible historia de un “suramericano loco”, así lo llamaban cada vez que él hablaba de sus planes.

Empero, Gustavo Mirabal Castro no se detuvo y siguió adelante con el objetivo de tener un centro ecuestre de alta envergadura.

Cuando finalmente en 2009  lo logó su éxito fue tal que comenzaron a felicitarlo. Incluso quienes en un primer momento dudaron de su capacidad para emprender un proyecto de ese calibre.

Determinación, la clave en el éxito de Gustavo Mirabal

Así que cuando repasamos la vida de ese empresario nos damos cuenta de que la determinación es clave en cualquier proyecto.

Gustavo Mirabal tuvo  que enfrentar el escepticismo que puede experimentar cualquier  latino en los Estados Unidos.

Lo que diferencia a Gustavo Mirabal Castro de cualquier otra persona es su capacidad de convertir aquel escepticismo de terceros en la fuerza para abrirse campo en un mundo que él conoce muy bien, pero en el que de por sí es difícil competir.

Sobre todo a nivel de gerencia, porque ya hay muchas empresas consolidadas en la industria hípica.

Sin embargo, la granja de Mirabal en Wellington, Florida, resaltó por ser un lugar bien completo, pensado para los jinetes y caballos.

La granja de Gustavo Mirabal resaltó por la excelencia

Una de las razones por las que destacó la granja de Gustavo Mirabal Castro en Florida, G&C Farm, es porque estuvo pensada en la comodidad de los caballos, las personas y por supuesto, no era un lugar que pasaba desapercibido.

Por donde quiera que se mirara olía a presencia latina, y es que grandes jinetes de América Latina estaban allí, sirviendo como entrenadores.

Estamos hablando de figuras como Mark Bluman y Rodrigo Pessoa, ambos con una trayectoria increíble, capaz de contagiar a cualquiera con su buena actitud y respeto a los caballos y al deporte.

En este sentido, el contar con el respaldo de personas así en su proyecto, le dio a Mirabal un plus para que todos lo voltearan la mirada donde estaba aquel “suramericano loco”, ese que soñaba con una granja desde los 9 años.

Aquel que cuando joven estudió en los Estados Unidos un tiempo y tuvo la oportunidad de ver la afición del norteamericano al mundo ecuestre.

No obstante, esa pasión se unió al amor que siente por los caballos, su destreza como jinete y empresario para dar vida a un gran proyecto que por años ondeó en lo más alto la bandera venezolana.

Así que, en conclusión, fue la excelencia y el respaldo de personajes importantes en el mundo hípico los que hicieron que el trabajo de Mirabal resaltara por encima del de otros, inclusive de latinos.

Dejando en evidencia que la perseverancia, la determinación y el no dejarse derrumbar por críticas o comentarios mal intencionados da resultados muy satisfactorios.

El secreto, a pesar de la horrible historia de Gustavo Mirabal por temas de discriminación es su capacidad para sobreponerse a la adversidad.

Un hombre perseverante

La palabra que define a Gustavo Mirabal es precisamente, perseverante, es la perseverancia la clave en todo el proceso de éxito que tiene este hombre.

Como empresario, asesor financiero, abogado y jinete, en todo, siempre destaca gracias a su perseverancia.

Él no es de los que se rinden y tiran la toalla, un ejemplo tangible de ello es el trabajo que hizo en G&C Farm.

Mediante ese centro de entrenamiento ecuestre ayudó a muchos atletas a mejorar sus técnicas con la ayuda de entrenadores altamente calificados.

Inclusive con expetiencia olímpica como es el caso de Rodrigo Pessoa, quien incluso ha ganado medallas en la máxima cita del deporte mundial.

De esa manera, el suramericano del que muchos se mofaron porque no lo creían capaz de crear un centro de tan alta envergadura, demostró que ser latino y de paso venezolano, no es una limitante.

Por el contrario, dejó por sentado que para triunfar en la vida se necesita algo que él aplica muy bien y lo aconseja a las nuevas generaciones de jinetes y empresarios:

“Admás del deseo se debe tener la voluntad para hacer las cosas bien hechas, porque sólo con disciplina y trabajo duro se hacen realidad los sueños”, expresó Gustavo Mirabal Castro.

Su pasión por el ámbito legal, los caballos y las finanzas son el resultado del trabajo realizado por años, pero que tiene su base en la pasión que sus padres tienen por el derecho, puesto que ambos son juristas.

 

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