maltrato y sobrecarga

Maltrato y sobrecarga del caballo

Maltrato y sobrecarga

maltrato y sobrecarga

La ingnoracia del hombre, el amor al dinero, el poder y la vanagloria han causado mucho daño.

Son precisamente los animales los que, sin poder denunciar su maltrato y sobrecarga, han tenido que aguantar callados.

La descarga de violencia, malcriadez y crueldad han caracterizado la vida de muchos caballos, así como de otros tipos de animales.

Más hoy vamos a hablar acerca de los caballos víctimas de esto.

Una cuota de ingnorancia

Así como el hombre ha evolucionado y posee un grado de madurez que lo separa del hombre primitivo, se mantiene una cuota de ignorancia.

¿Cuál? El creer que los animales son objetos o esclavos que solo deben cumplir nuestras órdenes sin imaginar si quiera cómo se sienten.

Ellos no pueden decirnos con palabras lo que pasa por su mente, pero su lenguaje corporal habla por sí mismos.

Cuando un caballo es víctima de maltrato y sobrecarga no quiere hacer nada, está agotado.

Sin embargo, la miserableza del hombre hace que se crea superior y busca la manera de atacarlo a fin de que le obedezca.

Pero como decíamos en un artículo reciente, el respeto y la confianza no son cosas que se imponen, se ganan.

¿Cómo se le puede exigir a los caballos respeto si sólo le pegamos? ¿Cómo podemos ganarnos su confianza si en vez de darle amor, lo maltratamos?

La vida de estos animales puede llegar a ser muy frágil. Y es que la tristeza causa más estragos de lo que uno piensa.

Un caballo triste deja de comer, «se echa a morir», no se siente motivado, decae en su salud.

La tristeza puede matar a un ser humano y también a un caballo.

Ésta busca otros aliados para completar el combo de la muerte. Con ella viene la soledad, la falta de energía, pérdida del apetito y concentración. El decaimiento.

Maltrato y sobrecarga

A lo largo del tiempo hemos visto cómo el hombre le pega al caballo, lo explota laboralmente, no está pendiente de su salud.

Todo lo que le interesa es ver cómo éste le genera dinero.

Sí, dinero que le cuesta caro porque si el caballo se enferma y muere se le acaba «la fiesta».

Lo deplorable de este asunto es que actualmente, muchos son los hombres que siguen en este sistema macabro de explotación y desidia.

El día comienza con unos cuantos rejazos, un par de gritos y el estrés de alguien que sólo vive por la avaricia.

Lo más irónico de este panorama es quienes se lucran con esto, ni siquiera son ricos. Generalmente es gente pobre en lo económico y espiritual.

Tanta «rudeza» esconde consigo una persona vacía que no sabe cómo dar de lo que no tiene.

Nadie hace nada…

El problema es que el caballo no puede pedir ayuda. Es un esclavo atado con cadenas, sometido a través de unas riendas que dan pena y acorralado por una bajeza humana que no sabe de respeto.

La vida de un caballo víctima de maltrato y sobrecarga llega a ser muy difícil. A menudo se le ve por las calles desnutrido, con una expresión triste en su rostro, heridas abiertas rodeadas de moscas y hasta gusanos. Sedientos, cargando una responsabilidad a cuestas que no sabe cómo quitarse.

Todos lo ven pero nadie hace nada, todos lo critican pero no liberan al caballo, éste continúa su paso calle a calle halando unas riendas viejas, desgastadas así como él, un carruaje que apenas se mueve y una montura sobre su lomo que da verguenza.

Sale el sol y comienza su faena, cae la noche y regresa al lugar donde duerme con la única esperanza de no despertar, pues sólo así será libre de esas cadenas de opresión que no parecen tener fin.

 

 

Fuentes consultadas:

https://www.gustavomirabal.es

http://www.mirabalasociados.com

https://www.globalchampionstour.com/profiles/riders/5665/gustavo-mirabal/gallery/

https://www.globalchampionstour.com/profiles/riders/5665/gustavo-mirabal/ 

http://gustavomirabal.com/

http://gustavomirabalcastro.online/

https://www.instagram.com/gustavomirabal.es/ 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

code